lunes, 19 de junio de 2017

Accidente en Villaescusa

Adolfo Iglesias Bada
Voy hablar hoy sobre un accidente que ocurrió en Villaescusa en el año 1963 y que yo recuerdo muy bien pues fui el desgraciado protagonista del mismo y a consecuencia del cual resulte con una pierna rota.

Como digo esto sucedió en Villaescusa en el año 1963, concretamente el día 12 de octubre, día ademas de mi cumpleaños, al atardecer de ese día me dirigía yo desde el  "llugar de baxu" donde vivía, a buscar una yegua que estaba pastiando por unas camperas que entonces había alrededor de la capilla, cerca de la Casanueva, delante de mi iba Alfredo Llera y su hijo Manolo con un carro de pación que llevaban para la cuadra que entonces tenían donde hoy tiene el llagar Emilio Llera Fresno.

Al llegar al Caleyón, el camino se estrechaba mucho, (entonces no había carretera), el carro se paro no se porque motivo y yo que iba detrás no podía adelantarlo, haciendo gala de una gran imprudencia por mi parte intente adelantarlo pasando por un pequeño talud que había entre el carro y la sebia con tan mala suerte que resbale y me caí quedando atrapado contra  rueda del carro, en ese momento el carro se puso en marcha me engancho la pierna y me rompió el fémur de la pierna izquierda.
Alfredo Llera

Yo empece a gritar porque no podía levantarme, enseguida Alfredo fue a auxiliarme, como pudo me levanto, me echo al hombro y me llevo hasta mi casa, me acostaron en la cama, pero ante la gravedad del caso, decidieron que había que avisar al médico. Ya de noche, Oliverio Fernández Collado que vivia al lado de mi casa partió hacia Libardón en busca del médico don Antidio, como dije antes en aquellos tiempos no llegaba la carretera a Villaescusa, asi que me imagino que Oliverio bajaría caminando hasta el Puente Agüera y desde allí seguramente en bicicleta hasta Libardón. Sobre las once de la noche llego el médico, que confirmo la rotura de la pierna me puso un vendaje, me dio unos calmantes para el dolor y dijo que había que trasladarme al hospital.

A la mañana siguiente, entre varias personas de Villaescusa y en una camilla improvisada con una escalera, me bajaron hasta el Roblón y desde allí, un taxista de Colunga que le llamaban Pichurri, me llevo al Hospital General de Asturias en Oviedo, donde quede ingresado.

Allí estuve con la pierna en alto una semana, entonces los médicos dijeron que la cosa no iba muy bien y que me tenían que operar para colocar los huesos en su sitio y sujetarlos con unos clavos, pues si me escayolaban y debido a que estaba en pleno crecimiento me podía quedar la pierna mas corta y cojo para siempre, una sabia decisión que tomo el  Dr. Sastre que fue quien me opero y con ello evito que me quedara cojo, cosa bastante habitual en aquellos tiempos cuando alguien se rompía una pierna.
Oliverio Fernández Collado

El día 23 de Octubre pase por el quirofano, me operaron me colocaron los huesos y me los sujetaron con clavos, actualmente esta técnica esta muy desarrollada, pero en aquellos tiempos era bastante novedosa, la cosa salio bien, y unos diez días después una vez que me quitaron los puntos comencé la rehabilitación levantándome de la cama ayudado de dos muletas, para poco a poco ir apoyando  la pierna.

El dia 11  de noviembre un mes después de ingresar me dieron el alta y ante la imposibilidad de viajar en ALSA, cogimos un taxi en Oviedo que nos llevo hasta Beldréu, a casa de mi tia Casimira, despues de unos dias en Beldréu, de nuevo la gente de Villaescusa utilizando la misma pasera a modo de camilla me subieron hasta Villaescusa.

Mes y medio despues, en enero de 1964 tenia que ir a al hospital a revisión y resulto que el mismo día tenia que ir también al hospital Alvaro el de Pivierda, que estaba tambien convaleciente de un accidente que habia sufrido en su trabajo, así que para que resultase mas económico el viaje compartimos el taxi, mi padre y yo nos quedamos a dormir la noche anterior en Agüera de Abajo, en casa de Luciana, esta vez para bajar hasta Agüera ya no necesite la camilla, pues ya podia montar a caballo y así baje y subí, a la mañana siguiente nos recogió Pichurri que traía desde Pivierda a Alvaro. En el hospital el medico nos dijo que todo iba bien y que el resto seria cuestión de tiempo.
Ramón Iglesias Llera (mi padre)

La recuperación total fue muy lenta, prácticamente duro todo un año, yo estaba en edad escolar y ese año perdí el curso completo, recuerdo la incertidumbre de mi familia al ver que el tiempo pasaba y que mi pierna no acababa de ponerse del todo bien, pero afortunadamente poco a poco fui mejorando hasta la recuperación total, de mi periodo de convalecencia recuerdo las tardes que pase con José Francisco a la sombra de la mimosa que tenia junto a su casa, él era ya muy mayor y pasaba mucho tiempo sentado en un sillón de mimbre y yo que no podía caminar mucho me iba con él y nos hacíamos compañía al mismo tiempo que él me contaba historias antiguas, también recuerdo pasar mucho tiempo con Casimiro que casi siempre estaba por allí cortando leña.

Recordando cosas como esta que sucedieron hace mas de cincuenta años, se puede uno dar cuenta de las enormes dificultades que padecíamos  las personas que en aquella época vivíamos en los pueblos,
Casimira Bada Carús (mi tia)
sobremanera los mas aislados como entonces era el caso de Villaescusa, la falta de carreteras, los malos caminos y muchas veces la penuria económica hacían que sucesos como este se convirtieran en una verdadera calamidad, afortunadamente las cosas cambiaron mucho para mejor y hoy en día hay mucha menos diferencia entre vivir en un pueblo o en una ciudad.

Tengo que rendir aquí un homenaje a mi padre Ramón, él fue quien me acompaño durante mi, estancia en el hospital, en aquellos tiempos no dejaban a los familiares estar con los enfermos mas allá de la hora de las visitas que era de 3 a 5 de la tarde, como a mi no me gustaba quedar solo el me decía que se quedaba en Oviedo en casa de una familia conocida, pero la verdad es que iba y venia cada día desde Villaescusa.
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