lunes, 21 de agosto de 2017

El bar Puente Agüera

Hace unos días estuve tomando algo en el bar Puente Agüera, este bar, abrió sus puertas al publico recientemente después de varios años cerrado, pero su historia viene de muy atrás, yo lo conocí en los años 60 del pasado siglo XX, en aquella época estaba regentado por Ricardo, su hija Araceli y su yerno Ricardin, pero recuerdo haber oído que mucho antes ya existía, siendo en sus orígenes un llagar donde solamente se vendía sidra, mas tarde en los años 80 se convirtió en restaurante, siendo muy populares sus costillas y sus codillos asados así como sus platos a base de carne y caza.

Esta situado en Agüera de Arriba, un lugar de la parroquia de Pivierda, a cinco kilómetros de Colunga en la carretera AS-258 que va de Colunga a Infiesto.

Estando allí vinieron a mi mente viejos recuerdos de algunas personas que habitualmente paraban en este bar, me acorde de un paisano de "Agüera Baxu" que le llamaban el Pues, a este hombre le gustaba mucho el vino y yo recuerdo verlo muchas veces en este bar sentado en una mesa con su media botella de vino.

Me acorde también de Elías el de Tizagua, Elías era cojo y caminaba con dificultad, él, cada jueves, iba a Colunga montado en su burro y al regreso siempre paraba en el bar de Ricardo antes de continuar para Tizagua.

También me acorde de Silvestre el del Vicentón, este era un hombre muy polifacético, vivía en El Vicentón, al lado de Agüera, donde tenia un molino al que la gente de la zona iba a moler el maíz, era un experto en colocar cocinas de carbón o de leña, la típica cocina económica, se decía que si tenias que colocar una cocina y querías que tirara bien y no te diera problemas, lo mejor era que te la colocara Silvestre, también se dedicaba a reparar tejados, trabajo en el que igualmente era muy reconocido, Silvestre era un gran conversador, le gustaba contar historias sobre todo de la Guerra Civil, o de cuando de joven iba desde Lastres hasta Infiesto a vender pescado, por supuesto caminando.

Recordé también a dos paisanos que vivían en Agüera de Arriba y que vi muchas veces en este bar, uno se llamaba Manolo, Manolo el de Agüera, y el otro era Enrique Ventura, la gente de la zona que vivió aquella época, sin duda recordaran a estas personas y a otras muchas de entonces.

Todos estos recuerdos vienen motivados porque en aquellos años Agüera de Arriba  era un lugar estratégico para la gente que vivíamos en Villaescusa y otros pueblos como Pivierda, Barrestru, Tizagua o Xirga y el bar de Ricardo era parada obligada cada vez que por cualquier motivo pasábamos por Agüera de Arriba.

Esperemos que esta nueva etapa de este bar que ahora se inicia sea fructífera y dure muchos años, dando algo de vida y movimiento a esta zona que buena falta le hace.

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