lunes, 17 de junio de 2013

Mi abuelo paterno, un hombre de izquierdas

Hoy voy a escribir unas líneas sobre mi abuelo paterno. Mi abuelo se llamaba Constantino Iglesias Llera, nació en Villaescusa en el año 1884,  era hijo de Tomas Iglesias Vega y de Gaspara Llera Fernández.

En su juventud, como tantos otros jóvenes de aquella época, emigro a la República Argentina, concretamente a Buenos Aires,  en busca de fortuna y huyendo de las pésimas condiciones de vida que por aquel entonces existían en Villaescusa, en Colunga y en general en toda Asturias.
Pasó varios años en Buenos Aires, pero allí no le fue demasiado bien, y no le sonrió la fortuna, así que hacia 1920 regreso a Villaescusa donde se caso con Avelina Llera Casanueva (mi abuela) y donde paso su vida dedicado a las labores del campo.
Era un hombre, podríamos decir adelantado a su época, le gustaba mucho leer, cosa que no era muy habitual en los pueblos en aquellos tiempos, el leía todo lo que caía en sus manos, desde libros de cualquier temática hasta novelas del oeste, así como todo tipo de periódicos ó revistas, muchas veces atrasados, pero que el leía y releía con sumo placer.
Era mi abuelo un hombre de izquierdas, él creía que la tierra tenía que estar al servicio de quien la trabajaba, que la educación tenía que ser igual para todos, independientemente de si eran ricos o pobres, no le gustaba nada que La Iglesia se metiera en la vida de las personas, el por supuesto nunca iba a misa ni entraba en las iglesias, creía en la libertad de expresión y pensaba que todos tenían que poder expresar libremente sus ideas y opiniones, sin sufrir por ello ningún tipo de represalia o menoscabo, sin embargo, no era partidario de la violencia ni de las revoluciones y pensaba que estas  cosas había que conseguirlas por medios pacíficos y democráticos y principalmente por medio de la educación.
A pesar de sus ideas, no demasiado comunes en aquella época, mi abuelo no tenía enemigos, pues aunque mantenía firmemente sus convicciones políticas, no trataba de imponerlas a nadie, ya que era sumamente respetuoso, con las  de los de mas, como he dicho antes, el no pisaba las iglesias, pero respetaba a todos los que acudían cada domingo a misa, era un “paisano” sumamente servicial y amigo de hacer el bien, si alguien necesitaba algo y él lo tenía, no dudaba en ponerlo a su disposición, esta  manera de ser, hacía que todos le respetaran y tuvieran buen concepto de él independientemente de sus ideas políticas.


En el año 1936, cuando el general Franco se sublevo y comenzó la Guerra Civil, mi abuelo era alcalde de barrio en Villaescusa y a pesar de sus ideas de izquierdas, no tuvo inconveniente en dar protección y cobijo a algunas personas de ideología totalmente opuesta a la suya que llegaron al pueblo perseguidas por ello, él en lugar de denunciarles les permitió ocultarse  durante un tiempo en el pueblo. En otra ocasión llego a su conocimiento que un grupo de exaltados se dirigían hacia el pueblo de Santa Eugenia, con la intención de prender fuego a la iglesia y a la casa rectoral, inmediatamente se desplazo hasta Santa Eugenia y trato de convencer a los exaltados para que no llevaran a cabo sus intenciones, diciéndoles que el también era de izquierdas, pero que no debían quemar la iglesia, ni la casa rectoral, pues  a estos edificios se les podía dar un uso distinto, por ejemplo como escuelas ó como viviendas de personas necesitadas y que si querían quemar algo que sacaran algunos bancos y enseres de la iglesia y les prendieran fuego, cosa que hicieron de inmediato, pero de esta forma consiguió que no se quemara la iglesia ni la casa rectoral.

En 1937, cuando las tropas de Franco  “liberaron” el concejo de Colunga tomaron el ayuntamiento y mi abuelo  junto con otros alcaldes de barrio republicanos de varios  pueblos del concejo fueron llamados al ayuntamiento, allí fueron sometidos a una especie de juicio sumarísimo, donde algunos fueron condenados a diversas penas, respondiendo de varias denuncias anónimas y muchas veces falsas, interpuestas casi siempre por sus propios vecinos, cuando llegaron a mi abuelo se sorprendieron de que no había ninguna denuncia contra él, no obstante el que hacía de fiscal pidió que por ser afín a la república fuera condenado a ir diariamente caminando desde Villaescusa hasta Colunga cargado con un saco de 50 kilos de arena durante 30 días,  petición que al final no prospero y al no haber otros cargos contra él le dejaron en libertad.
A partir de entonces, mi abuelo no tuvo nunca más, ninguna actividad de tipo político, pues como es sabido, la férrea dictadura que se implanto en España desde entonces, no permitía que personas desafectas al nuevo régimen, ocuparan ningún tipo de cargo público, ni percibieran ayudas de ninguna clase provenientes de la administración, en represalia por ello.
Desde entonces se dedico por completo a su trabajo en el campo y a sacar adelante a su familia, todo ello con las grandes dificultades de la posguerra, nunca renuncio a sus ideas de izquierda y aunque públicamente no podía expresarlas, en el ámbito privado y familiar siempre hablaba sobre ellas y a veces mantenía debates sobre política con personas de ideología contraria a la suya.
Falleció en Villaescusa en el mes de Noviembre del año  1962, a los 78 años de edad.



En homenaje y recuerdo de mi abuelo, Constantino Iglesias Llera. Un hombre de izquierdas.

Mi abuela

Homenaje a mis antepasados
En memoria y recuerdo de mi tio Gonzalo

1 comentario:

Angel Iglesias Quesada dijo...

Gracias por hacerme saber cosas sobre nuestro abuelo, que yo no tenia en la memoria. La verdad me asemejo bastante a el en sus ideales y espero descanse en paz junto a sus seres queridos,la Abuela, tu padre Ramón, mi padre y tu padrino Arturo y nuestro tio Gonzalo, que Dios los tenga en su gloria.